3 de abril de 2016

Almacenamiento de las grasas en el organismo

Los lípidos constituyen un conjunto de moléculas que cumplen funciones muy variadas en el organismo. A diferencia de los hidratos de carbono, que actúan como fuente inmediata de energía, las grasas cumplen con diferentes funciones entre las que se encuentra actuar como combustible en el metabolismo aeróbico celular. El espectro de lípidos que se ingieren en la dieta es más amplio que el de los hidratos de carbono (fosfolípidos, triglicétidos, colesterol, ácidos grasos...) estando destinados cada uno a una función particular, siendo los ácidos grasos los que van a actuar como fuente principal de energía. Antes de ser absorbidos a través de la pared intestinal, los triglicéridos presentes se convierten en micelas por la acción de las sales biliares, facilitándose así, la acción de las enzimas lipasas que los convierten en monoacilglicéridos, diacilglicéridos, ácidos grasos libres y glicerol y les permite su difusión hacia el interior de las células epiteliales del intestino. Dentro de la célula intestinal, los ácidos grasos con cadena de longitud corta y media pasan a través de la célula a la sangre portal sin modificación. Los ácidos grasos de cadena larga se convierten de nuevo a TG y se empaquetan junto con el colesterol de la dieta y proteínas específicas para formar agregados lipoproteicos denominados quilomicrones. Los quilomicrones pasan desde la mucosa intestinal al sistema linfático, desde el que penetran en la sangre y son transportados al músculo y al tejido adiposo. Lo que resta de los quilomicrones, de los que se ha retirado la mayor parte de TG pero que todavía contienen colesterol, llegan al hígado a través de la sangre, donde pueden ser oxidados para generar energía o bien para generar precursores para la síntesis de cuerpos cetónicos. Cuando la dieta es más rica en ácidos grasos de lo necesario para cubrir las necesidades energéticas o para obtener precursores, los ácidos grasos son convertidos a TG en el hígado, que se empaquetan con apolipoproteínas (proteínas transportadoras de lípidos en sangre) específicas para formar VLDL o lipoproteinas de muy baja densidad, que se encargan de distribuirlos por todo el organismo. El proceso de transporte de los TG a los tejidos por los quilomicrones y las VLDL, se lleva a cabo gracias a la acción de la enzima lipoproteina lipasa (LPL), que se localiza en la superficie del endotelio vascular, e hifroliza los TG a ácidos grasos y glicerol (glicerina) que son asimilados por las células. La actividad de la LPL está ampliamente distribuida por todo el organismo, aunque presenta mayores concentraciones en el corazón, tejido adiposo y en los músculos. En el músculo, los ácidos grasos son oxidados para obtener energía; en el tejido adiploso, se reesterifican para quedar almacenados en forma de TG. La adrenalina y la contracción muscular per se provocan la activación de la LPL en el tejido muscular, mientras que en el tejido adiposo, el control hormonal se ejerce sobre la síntesis intracelular de la enzima. Por otro lado, la actividad de la LPL está regulada por el estado metabólico del organismo, de manera que la LPL es activa en el tejido adiposo durante los periodos postpandriales, mientras que en las etapas de ayuno es más activa en el tejido muscular. De manera que el almacenamiento de las grasas se verá favorecido en uno u otro tejido dependiendo de las necesidades de su oxidación.

Fuentes Bibliográficas:

Herrera, E. et al. Base molecular de los procesos fisiológicos. Elsevier. Barcelona, 2014
Nelson DL & Cox MM. Lehninger: Principios de Bioquímica. 6º Ed. Omega, 2014.
Matjees, CK et al. Bioquimica. Pearson Education, 2002.

Fisiólogo del Ejercicio (Ph.D.). Especialista en ejercicio físico, dietética y nutrición clinica para la recuperación o mejora de la salud y calidad de vida de las personas.

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